Nace iBé, un hub para impulsar, evaluar y escalar soluciones que mejoren la autonomía de las personas

El Departamento de Salud ha acogido esta mañana la presentación de iBé – Hub de innovación para el bienestar de las personas, una nueva iniciativa que quiere dar respuesta al reto demográfico poniendo el foco en lo que impacta directamente en la vida cotidiana: la autonomía y el bienestar de las personas en todas las etapas de la vida.

El acto ha contado con la participación de la consejera de Salud, Olga Pané, el director general de Investigación e Innovación en Salud, Antoni Plasència, el presidente de la Fundación Joan Costa Roma – Consorcio Sanitario de Terrassa, dr. Ramon Olivé i Vilàs, y el exconseller y ahora director de iBé, Manel Balcells, que ha presentado el proyecto a los representantes del sector.

El punto de partida está claro: la longevidad, la baja natalidad y los cambios sociales están transformando la sociedad. Pero más allá de las cifras, esto se traduce en situaciones concretas: personas mayores que quieren seguir viviendo en su casa, personas dependientes y personas con enfermedades crónicas que necesitan mejor seguimiento, o ciudadanos con fragilidad que pueden perder autonomía si no se trabaja la prevención desde fases más tempranas.

«Ante esto, iBé nace con una idea central: el bienestar depende en gran parte de la promoción de la autonomía personal. Es decir, de la capacidad de las personas para decidir, organizar su vida y mantener actividades que les dan sentido, tanto si tienen 1 año como si tienen 80», ha afirmado la consellera Pané.

El hub, vinculado a la Fundación Joan Costa Roma del Consorcio Sanitario de Terrassa, no parte de cero. Integra iniciativas ya existentes como CIMTI, HISS, SISCU o Silvercat, pero con un objetivo práctico: ayudar a pasar de las ideas a soluciones probadas que puedan escalarse para que lleguen a la ciudadanía.

En este sentido, iBé se plantea como un espacio para probar y seleccionar proyectos. «No todas las innovaciones son útiles ni tienen impacto real. Por eso, una de sus funciones principales será la evaluación de proyectos: ver qué programas mejoran la calidad de vida, cuáles ayudan a prevenir la dependencia o cuáles reducen la soledad no querida, y descartar aquellos que no aportan resultados claros», ha concluido Manel Balcells.

En la práctica, esto se traduce en impulsar iniciativas como actividades comunitarias desde la atención primaria y servicios sociales para fomentar la actividad física o la alimentación saludable, proyectos para detectar y reducir la soledad (como casales que ofrecen actividades on line o escuelas para gente que ofrecen todo tipo de actividades), herramientas digitales que permitan hacer seguimiento de pacientes desde la casa o soluciones y la autonomía.