El Servicio de Nefrología del CST: un ejemplo en reducción de gasto de agua

Hoy sábado 22 de marzo es el Día Mundial del Agua, que se celebra anualmente para centrar su atención en la importancia del agua dulce y la gestión sostenible de los recursos hídricos. Este año la campaña internacional lleva por lema «Salvar los glaciares» (Save our glaciers), destacando la urgencia de protegerlos ante el calentamiento global.

El Consorcio Sanitario de Terrassa trabaja desde hace tiempo para reducir su huella medioambiental, y una de las especialidades que está trabajando activamente es el Servicio de Nefrología.

Como parte de su compromiso con la nefrología verde, la Unidad de Diálisis del Servicio de Nefrología del CST está involucrada en estrategias innovadoras para reducir el consumo de agua, a la vez que sigue manteniendo los más altos estándares de atención al paciente. La diálisis, un procedimiento esencial para los pacientes con insuficiencia renal, requiere grandes cantidades de agua. Se calcula que cada sesión consume entre 400 y 500 litros de agua por paciente, y con tres sesiones semanales, lo que supone un consumo aproximado de 1.200-1.500 litros por semana por paciente.

Ante esta realidad desde hace cuatro meses la Unidad de Diálisis del CST ha ajustado los parámetros de las máquinas de diálisis para optimizar el flujo de agua y reducir su consumo, garantizando siempre la eficacia del tratamiento.

Asimismo, también se está fomentando el uso de técnicas domiciliarias de diálisis, como son la diálisis peritoneal y la hemodiálisis domiciliaria. Estas técnicas no sólo mejoran la calidad de vida de los pacientes al permitirles realizar el tratamiento en su casa sino que también reduce el consumo de agua al minimizar el uso de sistemas centralizados. Así el consumo de agua y energía es menor (sólo son necesarios entre 6-12 litros al día por paciente en diálisis peritoneal y 200-270L por sesión en hemodiálisis domiciliaria), aligerando también la huella de CO2.

La Unidad de Diálisis del CST está en fase de planificación de un nuevo proyecto destinado a personalizar las prescripciones de diálisis para pacientes ancianos y frágiles. Esto implicaría el traslado de Hemodiafiltración a diálisis convencional, una técnica con un significativo consumo de agua menor (de 480 a 360 litros, un 25% menos). Este enfoque no sólo se adapta a las necesidades específicas de los pacientes más vulnerables, sino que también conserva recursos y reduce el consumo de agua sin comprometer la calidad del tratamiento.